El mercado irregular de cigarrillos electrónicos en Europa ya representa el 48% del volumen anual vendido, según un estudio presentado el 12 de marzo por el Instituto Fraunhofer IIS. El documento estima un valor de 6.600 millones de euros en 2024 para ese segmento y sitúa a España en el 39%. Los autores avisan de que la falta de trazabilidad y control podría agravar los riesgos para consumidores y menores.
La investigación muestra un mercado heterogéneo en el que conviven productos legales pero no autorizados para un país concreto, importaciones sin gravamen adecuado y dispositivos claramente ilegales o de origen incierto. En este sentido, el estudio precisa que el 35% del mercado irregular puede atribuirse de forma directa al comercio ilegal, mientras que otro 13% corresponde a importaciones privadas de productos no aprobados o no gravados. Según los autores, esta fragmentación regulatoria dentro de la Unión Europea favorece los incentivos para el desvío comercial.
El informe añade que alrededor del 90% de los cigarrillos electrónicos destinados a Europa se originan en China, con Shenzhen como gran polo industrial. De este porcentaje, una parte llega a España, tras pasar por otros nodos logísticos como Alemania, Países Bajos o Bélgica y se redistribuye después dentro del mercado interior.
Un problema para la salud pública
Los autores explican que los vapeadores de origen irregular eluden controles de calidad, etiquetado y protección del consumidor, lo que dificulta saber con precisión qué contienen y bajo qué condiciones se fabricaron. El propio comunicado de presentación advierte de que estos productos pueden escapar a los estándares exigidos en la UE, una cuestión especialmente delicada en dispositivos desechables y sistemas abiertos, donde el líquido añade otra capa de opacidad.
Esta advertencia encaja con trabajos previos sobre incumplimientos en el mercado europeo. Un estudio publicado en Environmental Research ya documentó la presencia de cigarrillos electrónicos y productos de tabaco que vulneraban la legislación comunitaria en varios países europeos. La falta de uniformidad regulatoria, dificulta la vigilancia y favorece la circulación de artículos ilegales.
España por encima de Portugal
El 39% de este mercado ilegal llega a España, que si bien queda por debajo del 58% calculado para Francia y del 44% de Italia, queda por encima del 30% de Portugal (conforme a los nodos de logística). Además, el estudio proyecta un crecimiento anual del 8,6% para este comercio irregular, hasta alcanzar 10.800 millones de euros en 2030 si no se corrigen los incentivos actuales.
Uwe Veres-Homm, responsable de análisis de riesgo y localización en Fraunhofer IIS, sostuvo en la presentación que “por primera vez ha sido posible cartografiar de forma sistemática el mercado irregular del cigarrillo electrónico en Europa”. Horst Manner-Romberg, director gerente de MRU GmbH, añadió que “los productos procedentes de fuentes irregulares eluden la protección del consumidor y los controles de calidad”, al tiempo que presionan a distribuidores y minoristas que sí operan bajo normas fiscales y sanitarias.
Menos prohibición y más control
El documento rechaza una estrategia basada solo en prohibiciones nacionales y propone armonización regulatoria, trazabilidad digital y cooperación con los países de origen. Según el comunicado, la clave estaría en unificar definiciones, mejorar el seguimiento de las cadenas de suministro y actuar antes de la exportación. La cuestión de fondo, por tanto, no es únicamente comercial, y sí que el crecimiento del mercado irregular sugiere que la supervisión europea todavía no ha encontrado una fórmula eficaz para contener un circuito cada vez más opaco.

