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La UE cambia las normas y las frutas y verduras bajarán de precio en España a partir del 1 de mayo

La entrada en vigor del acuerdo con Mercosur reducirá aranceles y podría aliviar el precio de la cesta de la compra.

ursula von der leyen
La UE cambia las normas y las frutas y verduras bajarán de precio en España a partir del 1 de mayo |EFE
Fernando García Ferrer
Fecha de actualización:
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El próximo 1 de mayo marcará un punto de inflexión en el mercado agroalimentario europeo. La entrada en vigor provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, bloque integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, permitirá la reducción progresiva de aranceles a productos agrícolas, entre ellos frutas y hortalizas, lo que podría traducirse en una bajada de precios para los consumidores españoles en los próximos meses. “Hoy damos un paso importante para demostrar nuestra credibilidad como socio comercial clave”, señaló el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, al anunciar la medida.

Esto se explica porque la eliminación o rebaja de barreras arancelarias abarata la importación de productos procedentes de Sudamérica, incrementa la competencia en los supermercados y presiona a la baja los precios finales. El acuerdo establece que los aranceles inferiores al 5% desaparecerán de inmediato, los situados entre el 5,1% y el 10% se eliminarán en un plazo de cuatro años, y aquellos superiores al 10,1% se suprimirán en un periodo de hasta siete años. En la práctica, esto permitirá que productos como melones, sandías, papayas o ciertos cítricos, ya presentes en el mercado europeo, puedan llegar a los supermercados con arancel cero o con tarifas significativamente reducidas.

Según las primeras estimaciones, el impacto será desigual y gradual, dependiendo del producto y de la capacidad de adaptación de la cadena de distribución, aunque algunos alimentos podrían reflejar reducciones en el corto plazo.

La cesta de la compra sigue encareciéndose

Esta medida llega en un momento de fuerte tensión en los precios de los alimentos. En los últimos meses, la cesta de la compra ha continuado encareciéndose, con subidas destacadas en frutas y verduras cercanas al 6% en algunos casos, impulsadas por el aumento de costes energéticos, logísticos y de producción.

Y es que la tendencia no es algo puntual. Las organizaciones de consumidores advierten de que las frutas y verduras han subido hasta un 18% en el último año y que los precios llevan aumentando desde 2022.

Detrás de este encarecimiento estructural se encuentran factores diversos. El sector agrario lleva tiempo alertando del aumento de costes, desde fertilizantes hasta mano de obra, que se trasladan inevitablemente al precio final. A ello se suma el impacto del cambio climático en las cosechas y una normativa europea exigente que, según los productores, eleva los estándares pero también los costes frente a competidores exteriores.

Un acuerdo con beneficios y preocupación en el campo europeo

De esta manera, el acuerdo con Mercosur puede ayudar a bajar los precios, aunque no está exento de polémica. Por un lado, Bruselas ha incluido medidas de protección y exigencias ambientales para cuidar tanto a los agricultores europeos como al medio ambiente. Por otro, el campo español teme que la entrada de productos más baratos aumente la competencia en un mercado ya muy presionado.

El debate no es nuevo. Los agricultores llevan años denunciando lo que consideran una competencia desleal, ya que en otros países se produce con menos costes y normas distintas. La Comisión Europea, sin embargo, asegura que los productos importados deben cumplir las normas sanitarias de la UE y que existen límites y controles para evitar problemas en el mercado.

A medio plazo, no está claro cuánto bajarán los precios. Dependerá de factores como el coste de la energía, la demanda, el clima o si los supermercados trasladan realmente esas bajadas al consumidor. Además, los precios de los alimentos suelen cambiar mucho y dependen tanto de factores globales como locales.

Por eso, la posible bajada desde mayo debe tomarse con cautela. No será un cambio inmediato, sino gradual. El acuerdo puede ayudar a contener los precios, pero no soluciona por sí solo los problemas de fondo del sistema alimentario.