La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha decidido mover ficha para evitar que el mercado del petróleo derive en una crisis económica de consecuencias imprevisibles. Este miércoles, los países miembros, entre los que se encuentra España, han acordado liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. La medida pretende aliviar la presión sobre los precios y evitar el desabastecimiento que podría provocar el reciente bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Próximo.
El anuncio llega en un momento de máxima tensión. Este miércoles, el barril de crudo repuntaba un 4%, por encima de los 91 dólares. El gas natural TTF, de referencia en Europa, escalaba un 3% hasta los 49 euros por megavatio hora. Sin embargo, donde los consumidores han notado más el encarecimiento de precios es en las gasolineras. El precio del gasóleo se ha disparado 40 céntimos por litro desde el inicio de las hostilidades.
La AIE calcula que esta liberación cubriría la demanda durante 124 días, mientras que España retiene una autonomía de 92 días. Pero los expertos piden calma, ya que el alivio en los bolsillos no será automático ni inmediato. La intención de los gobiernos no es tanto forzar un desplome de los precios, sino garantizar el suministro y evitar que la escasez física dispare el coste de los refinados. Este respiro para la economía de los conductores, se enfrenta entonces a un fenómeno habitual en el sector: el efecto ‘cohete y pluma’.
El precio de la gasolina sufrirá el efecto ‘cohete y pluma’
El ‘efecto cohete y pluma’ es una metáfora que describe una realidad recurrente en los carburantes, que significa que el combustible aumenta de precio como un ‘cohete” cuando el petróleo sube, pero su descenso cuando el crudo se abarata es lento, casi imperceptible, como una ‘pluma’ que planea antes de tocar el suelo.
A esa inercia se le suma el obstáculo de que la gasolina y el diésel que repostamos hoy se compró y refinó hace semanas, concretamente en el mes de enero. Por eso, aunque la liberación de reservas calme los mercados internacionales ahora mismo, el conductor tardará todavía un tiempo en notar la rebaja en el surtidor, especialmente si persiste la tensión en Oriente Próximo o continúan los problemas en el suministro mundial de petróleo