Multan con 200 euros a un pasajero por ver un vídeo sin auriculares en el tren

Los interventores consideraron que el volumen del móvil molestaba al resto de pasajeros.

Pasajeros en el tren |Envato editada con Gemini
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Un pasajero de la SNCF, la sociedad estatal que gestiona la red ferroviaria en Francia, ha sido sancionado con una multa que asciende a los 200 euros tras ser interceptado por los interventores mientras escuchaba un vídeo en su teléfono móvil con un volumen que los agentes consideraron excesivo. Una situación bastante habitual en los trenes, metros y cercanías españoles.

Inicialmente, los agentes de la compañía pidieron al usuario que pagara una multa de 150 euros, pero el pasajero se negó a abonarla en el momento, por lo que la sanción se incrementó hasta los 200 euros debido a los recargos administrativos previstos en la normativa interna de la compañía.

Según declararon los interventores al afectado, el ruido excesivo es la segunda mayor causa de molestia para los usuarios del transporte público, solo por detrás de la inseguridad ciudadana. Así lo recoge la la información publicada por el medio francés Sud Ouest.

Multas de hasta 750 euros por alterar la tranquilidad

A pesar de que no existe una ley específica en el código penal francés que prohíba explícitamente escuchar música a un volumen elevado, la SNCF se ampara en el Código de Transportes. El artículo R2242-11 de dicho texto legal prohíbe cualquier conducta que altere la tranquilidad de terceros en los transportes públicos.

La operadora defiende que su objetivo es garantizar que los viajeros puedan desplazarse con serenidad, protegiéndolos de conductas que la entidad Île-de-France Mobilités califica como “incivilidades”, entre las que se incluye el uso de aparatos sonoros sin auriculares.

El caso ha provocado opiniones divididas entre los usuarios franceses. Algunos consideran que la multa es excesiva, mientras que otros ven bien que se actúe con firmeza contra el uso indebido del móvil. Sin embargo, varios juristas consultados por el medio citado señalan que este tipo de sanciones no suelen ser habituales. Lo normal es que los controladores primero adviertan verbalmente al pasajero antes de imponer una multa.

La infracción se ha considerado una contravención de cuarta clase, una categoría que permite imponer multas de hasta 750 euros en los casos más graves. Según explica Joseph Suissa, abogado del Colegio de Abogados de París, la persona sancionada puede recurrir la multa ante el tribunal de policía. Allí podrá impugnar la sanción y la forma en que los agentes han interpretado el Código de Transportes al aplicarla.

El marco normativo en España

En el caso de España, la regulación sobre el ruido en el transporte ferroviario es similar, aunque varía en su aplicación técnica. El Reglamento del Sector Ferroviario establece, de forma general, que los viajeros deben abstenerse de realizar cualquier actividad que perturbe la tranquilidad de los demás viajeros, ya que “la empresa ferroviaria está facultada para excluir de sus vehículos de transporte a los viajeros que, con su conducta, alteren el orden dentro de ellos”.

En la práctica, muchas operadoras prohíben usar dispositivos electrónicos sin auriculares si el sonido molesta a otros pasajeros. Aunque las multas por este motivo son menos comunes que en Francia, el personal del tren puede pedir al viajero que apague el dispositivo y, si el pasajero no obedece de forma reiterada, incluso pueden obligarle a bajar del tren en la siguiente estación con ayuda de las fuerzas de seguridad. Además, en espacios como el ‘Coche en Silencio’ de Renfe, las normas son más estrictas y no se permite hacer llamadas ni ruido para garantizar el descanso de los viajeros.

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