En los últimos años, España se ha convertido en uno de los principales destinos para miles de jóvenes latinoamericanos que buscan oportunidades laborales lejos de sus países de origen. La crisis económica y social en Venezuela, sumada a las trabas para la inserción en el mercado laboral en el extranjero, ha obligado a muchos a empezar de nuevo en condiciones muy precarias.
En este sentido, la música callejera se hace un hueco entre las posibles opciones de algunos artistas migrantes, como es el caso de Luis Ángel Lozano, conocido artísticamente como Luislo, que empezó entre acordes improvisados en las calles de Granada y culmina hoy sobre los escenarios de festivales nacionales, según recoge ‘El Español’ tras su entrevista.
Cuánto ganaba cantando en la calle
Luislo llegó a España en 2015, tras abandonar sus estudios en la Universidad Central de Venezuela para empezar “de cero” una nueva vida en Granada. “Llegué con la intención de buscarme la vida y, como muchos, probar suerte”, confiesa el músico, que compatibilizó sus primeras becas universitarias con trabajos eventuales y, más tarde, con la música callejera.
Sin recursos y con su situación aún sin regularizar, el joven artista relata cómo cada día suponía un reto de supervivencia. “Todo trabajo que llegase tenía que cobrarlo en efectivo, por eso estuve un buen tiempo en hostelería antes de irme a la calle con la guitarra”, explica a ‘El Español’.
La decisión de tocar en la calle surgió por consejo de un amigo, convencido de que los turistas, en verano, podrían ayudarle con propinas más altas. Al principio, las jornadas apenas sumaban entre 10 y 20 euros, pero su suerte cambió en tarde. Tras “tres o cuatro años tocando en la calle, un día, en tres horas hice como 188 euros. Dije: ‘Si tengo dos noches más así, me pago el piso y me voy de viaje’”.
La experiencia de la música callejera, lejos de ser solo un recurso de supervivencia, para Luislo resultó ser una escuela de resiliencia y contacto con el público. “Lo lindo es que fue todo muy ingenuo durante un rato, pocas veces me sentaba a pensar que algo podía pasar de tocar en la calle, más allá de conseguir pagar las cuentas”, recuerda.
De la calle a tocar en grandes escenarios
Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando dos ingenieros de sonido andaluces, Benito Casado y Omar Roldán, se acercaron tras escucharlo en plena calle. El intercambio de contactos desembocó en la formación de ‘Çantamarta’, banda que fusiona la herencia caribeña con los ritmos andaluces, el hip-hop y la electrónica.
Desde su consolidación en 2018, el grupo ha conseguido sumar casi 860.000 oyentes mensuales en Spotify y firmar con la discográfica Universal, donde comparten sello con figuras internacionales como Taylor Swift y Alejandro Sanz, según recoge ‘El Español’.
Así, ‘Çantamarta’ es hoy un exponente de la diversidad cultural emergente en la escena musical española, capaz de realizar giras por el país y llenar salas como el Movistar Arena de Madrid. Para Luislo, el contrato con Universal fue “como conocer a la NASA”, una experiencia que ratifica la posibilidad de transformar una historia de incertidumbre en una carrera consolidada. “Por algún motivo, no volví al bar”, concluye el músico.