Con la vista puesta en la campaña de la Renta 2025, hay plataformas como Laborai que señalan que este ejercicio llega con “más cambios que en años anteriores”. La declaración, correspondiente al ejercicio 2025, podrá presentarse del 8 de abril al 30 de junio de 2026, y una de las novedades que más impacto puede tener en rentas bajas es que quienes cobren el Salario Mínimo Interprofesional quedarán exentos del IRPF.
Según explican, la medida se articulará “como deducción” y su alcance dependerá de cada comunidad autónoma, mientras que los desempleados solo estarán obligados a declarar si superan los límites generales.
En el lado contrario, apuntan a la creación de un nuevo tramo del 30% para ganancias patrimoniales y dividendos que superen los 300.000 euros anuales, dirigido a grandes inversores. Además, se prorrogarán las deducciones por eficiencia energética en vivienda y por la compra de vehículos eléctricos, y las ayudas percibidas por los afectados de la DANA y los incendios forestales quedarán exentas de tributar, según el texto remitido.
El foco, sin embargo, se centra en el borrador. Laborai advierte que muchos contribuyentes lo confirman “como si fuera la verdad definitiva”, cuando solo incluye los datos que ya posee la Agencia Tributaria (rendimientos, retenciones o prestaciones) y suele dejar fuera deducciones que deben solicitarse de forma expresa.
La mayoría de la gente acepta el borrador como si fuera la verdad definitiva. Pero es solo un punto de partida, no un punto final”, Hacienda “no tiene ningún incentivo para recordarte todo lo que puedes deducir, señalan.
Por ejemplo, las deducciones autonómicas por gastos dentales pueden llegar a 840 euros en comunidades como Canarias, Cantabria y la Comunidad Valenciana, y que no aparecen en el borrador si el contribuyente no las incorpora manualmente. También mencionan deducciones por hijos, salud mental, fisioterapia, alquiler y donativos, que varían según la comunidad y la situación personal, y que pueden traducirse en un ahorro que “se evapora año tras año”.
Laborai enumera supuestos habituales que, por desconocimiento o falta de documentación, terminan quedando fuera de la declaración, como son: Movilidad geográfica (con una reducción de 2.000 euros), alquiler (entre 150 y 1.200 euros según la comunidad), la deducción por maternidad (1.200 euros al año más hasta 1.000 euros por guardería), la compra de coche eléctrico (hasta 4.000 euros), la deducción por hipoteca anterior a 2013 (hasta el 15%, con base máxima de 9.040 euros) y las donaciones a ONG (con deducción del 80% para los primeros 250 euros y del 40% para el resto).
También se detectan errores cuando el contribuyente ya ha pasado por una gestoría tradicional. “Un caso habitual es el de alguien que contrató una asesoría tradicional y aun así pagó de más”, indican, y añadieron que en revisiones recientes encontraron deducciones por alquiler y maternidad mal aplicadas, con una devolución media de 2.000 euros en esos casos.