La Comisión Europea avanza en una de las mayores revisiones fiscales del tabaco de los últimos años en la Unión Europea, un movimiento que, de trasladarse a España, encarecería la cajetilla media en torno a 1,40 euros y situaría algunos paquetes cerca de los 7 euros, según las estimaciones. Es decir, que de aprobarse esta medida en 2026, la medida llegaría en 2028, tal y como explica la propuesta del Consejo Europeo.
La decisión se presenta como una medida de salud pública y armonización tributaria, pero llega en paralelo a otra iniciativa, impulsada desde Dinamarca durante su presidencia del Consejo, que apunta directamente a un segmento en expansión, el tabaco calentado, y que el sector vincula con un impacto laboral severo en Extremadura, principal zona productora de hoja en el país.
Qué cambia en la fiscalidad del tabaco en la UE y cuánto puede subir el precio en España
El plan comunitario pretende elevar de forma notable los impuestos mínimos, con un salto especialmente visible en los cigarrillos (de 90 a 215 euros por cada 1.000 unidades) y en el tabaco de liar (de 60 a 215 euros por kilo). La lógica es aproximar la fiscalidad de los Estados miembros y reducir las diferencias de precio dentro del mercado interior. En la práctica, los cálculos manejados anticipan una subida del entorno del 30% en la cajetilla “habitual” en España y un encarecimiento de alrededor del 60% en una bolsa de liar de 30 gramos (hasta unos 10,60 euros), siempre según las proyecciones divulgadas.
| Producto | Impuesto actual | Nuevo impuesto propuesto | Incremento (%) | Impacto estimado en precio | Ejemplo de precio final estimado |
|---|---|---|---|---|---|
| Cigarrillos | 90 €/1.000 uds. | 215 €/1.000 uds. | +139 % | +1,40 €/cajetilla aprox. | De 5,40 € a 7,00 € por cajetilla (+30 %) |
| Tabaco de liar | 60 €/kg | 215 €/kg | +258 % | — | Bolsa de 30 g: de 6,60 € a 10,60 € (+60 %) |
| Puros (cigarritos) | 12 €/kg o 1.000 uds. | 143 €/kg o 1.000 uds. | +1.090 % | — | Cajetilla: de 4,25 € a 7,00 € (+64 %) |
| Tabaco calentado | No especificado | 108 €/1.000 uds. | — | +1,20 €/paquete aprox. | — |
| E-líquido (vapeadores) | No especificado | 0,12 – 0,36 €/ml | — | Variable | — |
| Bolsitas de nicotina | No especificado | 143 €/kg | — | — | — |
En la siguiente tabla se puede visualizar de un modo aproximado como afectaría la subida al precio del tabaco en España si se aplican los mínimos de impuestos propuestos en la revisión de la Directiva europea (TED):
Ahora bien, el debate fiscal se cruza con la agenda regulatoria nacional, ya que mientras el Ministerio de Sanidad impulsa una nueva Ley antitabaco que ampliaría las zonas sin humo y sin vapeo (incluidas terrazas), la discusión europea incorpora un argumento presupuestario. Al parecer, todo va vinculado a la necesidad de conseguir ingresos adicionales para atender los compromisos vinculados al fondo Next Generation. España recaudó en 2024 unos 8.965 millones de euros en impuestos sobre el tabaco, una cifra que sitúa el asunto en el centro de la conversación pública cada vez que se plantean alzas.
Sobre esta subida hay que decir que el tabaco calentado se presenta como un producto “sin combustión” (calienta la hoja y genera un aerosol, no humo). En ese sentido, algunos expertos así como científicos explican que puede suponer “hasta un 95% menos” en exposición a determinadas sustancias nocivas frente al cigarrillo convencional así como una alternativa al tabaco convencional.
Sobre hay “casos de éxito”, como por el ejemplo Japón, donde un estudio en Tobacco Control describe una transformación del mercado y una caída de más del 50% en las ventas (totales y per cápita) de cigarrillos entre 2011 y 2023, en paralelo con la crecida del calentado.
El riesgo del mercado ilícito
Ahora bien, el encarecimiento no es lineal, ya que algunos informes alertan de un patrón ya observado en países con escaladas rápidas de precio. Francia, donde la cajetilla supera los 12 euros, aparece como ejemplo de referencia por el repunte del mercado ilícito. Un informe de KPMG, sostiene que en 2024 se consumieron 18.700 millones de cigarrillos ilegales en el país, con 7.800 millones de falsificaciones, y que el coste fiscal ascendió a 9.400 millones de euros en un año. En Países Bajos, según esos mismos datos recogidos, el tabaco ilegal representaría el 17,9% del consumo total, con una pérdida de ingresos cercana a los 900 millones.
Con estos datos podemos hacer una lectura clara y es que si se sube el precio y no hay control ni evaluación de los incentivos, parte del consumo puede desplazarse al mercado negro, con impacto en la recaudación y en la salud pública. Eso sin contar, que el tabaco ilícito no pasa ningún tipo de control sanitario.
España, empieza a notar señales. Se menciona un retorno del contrabando a niveles de 2021, con 1.400 millones de unidades falsificadas y una pérdida adicional de ingresos de 52 millones frente al año anterior.
Extremadura ante el “hachazo” laboral por el tabaco calentado
Ese punto es el que convierte la propuesta danesa en un asunto especialmente sensible para Extremadura. Copenhague plantea elevar el impuesto mínimo del tabaco calentado a 360 euros por kilo, gravándolo por peso y no por unidad, una diferencia técnica con consecuencias prácticas. El sector calcula un encarecimiento de unos 1,80 euros por cajetilla en esta categoría. Y ahí emerge la dimensión laboral. Extremadura concentra el 98% del cultivo de tabaco en España y, según el propio texto facilitado, lidera la producción en la Unión Europea. En comarcas como La Vera y Campo Arañuelo, unas 20.000 familias dependen de una cadena productiva que combina agricultura, industria y exportación. En otras palabras, miles de empleos en peligro.
El tabaco calentado se había convertido, además, en una salida comercial estratégica para la hoja extremeña en un contexto de retroceso del cigarrillo tradicional, tal y como subraya la documentación aportada. Por eso, el temor del sector no se limita al consumo, sino al desplome de un mercadoque estaba absorbiendo parte de la reconversión.
En 2024, el 74% de la producción extremeña se vendió fuera de España y generó cerca de 80 millones de euros de facturación. También destacar su rentabilidad por hectárea (en torno a 14.000 euros, frente a 1.000 en el olivar), un argumento recurrente para explicar su papel como freno a la despoblación en zonas rurales con pocas alternativas.