Arán (24 años), dueño de un restaurante: “Abrirlo ha costado un poco más de 150.000 euros, y los dos cocineros llevamos sin cobrar desde junio. Lo más importante en un negocio es que los números salgan”

El restaurante, impulsado por dos jóvenes en pleno centro de Madrid, ha salido adelante gracias a la financiación familiar y al compromiso de sus propietarios.

Arán, dueño y cocinero del restaurante 'Pipilacha' |YouTube ('El Xef en Cocina')
Fecha de actualización:

Abrir un restaurante en España se ha convertido en uno de los retos más complicados para quien está pensando en emprender. El sector de la hostelería exige una inversión inicial muy alta en comparación con lo que se requiere en otros sectores, y la capacidad de afrontar meses de incertidumbre hasta poder sacar rentabilidad.

Arán, un joven de 24 años, es uno de los dos propietarios y cocineros de ‘Pipilacha’, un restaurante ubicado en el barrio de Salamanca, en Madrid, y aunque reconoce que su vocación por la cocina fue el motor que le impulsó a emprender, subraya el papel fundamental de su familia en la materialización del proyecto. 

La implicación familiar ha sido total, ya que, además de avalar la inversión, han acompañado a los jóvenes socios en la toma de decisiones y en la gestión de los riesgos vinculados al sector. “Todo fue idea de mi madre; desde hace tiempo querían invertir en algo, y al final apostamos por el restaurante”, explica en una entrevista para el canal ‘El Xef en Cocina’, tal y como recoge ‘El Español’.

Inversión inicial y rentabilidad

El proceso de apertura ha implicado transformar un local antiguo en un espacio moderno y acogedor, con la instalación de una cocina profesional, la renovación de suelos y sistemas eléctricos, mobiliario nuevo y la obtención de permisos y licencias. “Han sido un poco más de 150.000 euros. Ha salido incluso barato para lo que supone una reforma de este calibre en una zona tan cotizada”, detalla el joven.

Sin embargo, no todo es la inversión inicial. “Aquí todo va al milímetro. Somos dos y un camarero así que son tres sueldos. De hecho, este mes ninguno de los dos cocineros vamos a cobrar... Llevamos sin cobrar de junio”, lamenta Arán , consciente de lo que verdaderamente sostiene al negocio. “Por desgracia, lo más importante en un negocio es que los números salgan, añade.

Además, a esto se suma también la incertidumbre sobre el comportamiento de la clientela, porque aunque el restaurante está preparado para 16 personas, en la práctica solo se atiende a 12 por turno debido a la escasa demanda inicial. “Las reservas están bastante flojitas. Para ser Madrid y estar dentro de la M30, está flojito. Al principio no esperas nada, luego llega una semana muy buena, y luego vienen semanas bastante más flojas, y dices ‘a ver si me he equivocado…’”, se sincera.

Así, el caso de Pipilacha pone de manifiesto una tendencia entre muchos jóvenes que quieren emprender un negocio, pero que, debido a diferentes factores, necesitan del apoyo económico familiar para poder arrancar y salir adelante. La falta de acceso a financiación bancaria, los elevados costes iniciales y la inexperiencia obligan a muchos emprendedores a recurrir al respaldo de sus padres, que a menudo asumen el riesgo junto a ellos.

Otras noticias interesantes

Lo más leído

Últimas noticias