Tener los ahorros paralizados en una cuenta corriente tradicional suele verse desde fuera como una estrategia prudente y libre de riesgos. Sin embargo, para quienes conocen desde dentro el sector financiero, la realidad es mucho más compleja: supone prestarle tu dinero al banco a coste cero mientras tu riqueza real se va diluyendo año tras año a causa de la inflación.
Es el caso que expone Antón Díez, director general de N26 en España y Portugal, quien ha decidido explicar las dinámicas reales del dinero en una reciente entrevista para el podcast El Sentido de la birra. Lejos de la opacidad que a menudo rodea a las grandes entidades, su discurso se centra en el coste oculto de no buscar rentabilidad para nuestro capital, un escenario donde la banca exprime los depósitos y el ciudadano asume una pérdida invisible.
Hoy lidera una de las principales alternativas bancarias digitales en la península y advierte de que, detrás de la falsa seguridad de ver siempre los mismos números en la pantalla, hay una merma constante. Sus explicaciones arrojan luz sobre el verdadero precio de dejar el dinero quieto.
El beneficio bancario a costa de tus ahorros
El primer muro para entender la salud de nuestras finanzas es comprender qué hacen las entidades con el dinero depositado. A diferencia de lo que muchos creen, ese capital no se queda guardado esperando a ser usado. Antón detalla esta operativa afirmando: "Si tú tienes 10.000 euros en la cuenta del banco y no te dan ningún tipo de interés, probablemente ellos están generando al menos un 2%".
Cuando el conductor del programa plantea que dejar 10.000 euros durante tres años significa simplemente seguir teniendo esa misma cantidad al final del periodo, el directivo es tajante respecto a quién sale beneficiado realmente de esa situación: "El banco habrá ganado dinero con esos 10.000. Tú no". Una frase que resume cómo el sistema tradicional capitaliza los depósitos inactivos sin recompensar al cliente.
La pérdida silenciosa: el poder de adquisición
Más allá de la rentabilidad que el ahorrador deja de percibir, el mayor problema de tener el efectivo inmovilizado es la devaluación que sufre con el paso del tiempo. Díez alerta de que, al no mover tus fondos “pierdes” lo que él señala como “poder de adquisición”.
Para ilustrar este efecto de forma sencilla, el experto aterriza el concepto económico a la cesta de la compra y a los gastos diarios: "Lo que compraban esos 10.000 euros hace 2 años no es lo mismo que te van a comprar ahora". De este modo, aunque el saldo nominal de la cuenta no varíe un solo céntimo, la realidad es que el dinero da para mucho menos. "Entonces, tus 10.000 euros valen menos en términos del futuro", sentencia.
Inflación: el verdadero desgaste a largo plazo
Durante la charla, surge la duda de si son las comisiones no pagadas las que pueden dinamitar hasta el 65% de un patrimonio a largo plazo. Ante esto, Antón matiza y separa los conceptos para identificar al verdadero responsable de la pérdida de valor: "Estos son dos conceptos distintos. Por un lado, el valor del dinero y la inflación. Al final, la inflación es cómo aumenta el precio de las cosas, ¿no?".
El director de N26 aclara que esta métrica "se mide normalmente en términos anuales con el IPC", y recuerda que "en 2025 fue el 2,7%".
Para concluir su explicación, Díez traduce este porcentaje al bolsillo del consumidor, advirtiendo de las consecuencias directas de la subida de precios si los ahorros no crecen al mismo ritmo: "Entonces, eso lo que te está diciendo es que los precios del coste de tu vida ha subido un 2,7% respecto al año anterior".