El 85% de las manzanas analizadas presentaba residuos de más de un pesticida y el 93% contenía al menos una de esas sustancias, según un estudio coordinado entre la ONG Pesticide Action Network Europe (PAN Europe) y otras 13 entidades europeas. El trabajo, difundido a finales de enero y elaborado a partir de 59 muestras de producción local recogidas en 13 países europeos, entre ellos España, sostiene además que cada muestra contenía de media tres residuos distintos y que algunas llegaban a reunir hasta siete.
El estudio (disponible en este enlace en ingles) lanza un aviso sobre el “efecto cóctel”, es decir, la exposición simultánea a varias sustancias químicas a través de un mismo alimento. Los autores explican que ese riesgo sigue sin incorporarse plenamente a la evaluación regulatoria ordinaria y recuerdan que el Reglamento europeo sobre límites máximos de residuos prevé tener en cuenta los efectos acumulativos cuando existan metodologías adecuadas. Aun así, la Comisión Europea precisa que en los últimos años ha trabajado con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, en herramientas de evaluación acumulativa y que ya se han realizado estudios piloto y trabajos metodológicos para su aplicación gradual.
El detalle de los resultados enseña que el 71% de las muestras contenía al menos un pesticida clasificado por la UE como “candidato a la sustitución”, la categoría reservada a las sustancias de mayor preocupación toxicológica; el 64% incluía al menos un pesticida PFAS y el 36% presentaba residuos de compuestos neurotóxicos. En el caso de España, el gráfico del informe sitúa en el 80% la proporción de manzanas con residuos múltiples, en línea con Francia e Italia, mientras que Dinamarca aparece como el país con menor incidencia en esa categoría, con una de cinco muestras.
El documento pone un énfasis especial en la alimentación infantil. Según sus autores, si esas mismas manzanas se comercializaran como alimento procesado para bebés y niños pequeños, el 93% no cumpliría el límite legal de 0,01 miligramos por kilo fijado por la normativa europea para ese tipo de productos. El propio comunicado de PAN Europe añade que la exposición en esos casos puede ser “hasta 600 veces” superior al umbral permitido para comida infantil procesada.
Muestras en 13 países y crítica a Bruselas
La investigación se realizó entre el 1 y el 20 de septiembre de 2025 con muestras adquiridas en supermercados, mercados y puntos de venta locales de Bélgica, Croacia, Chequia, Dinamarca, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, España y Suiza. En el caso español, las cinco muestras procedían de Mercadona y BM Urban, según la tabla metodológica del informe.
Martin Dermine, director ejecutivo de PAN Europe, sostiene que varias de las sustancias detectadas “se habrían prohibido hace mucho tiempo” si las autoridades nacionales y comunitarias aplicaran la ley con mayor rigor. El comunicado cita de forma expresa el acetamiprid, por su toxicidad para el cerebro fetal, y el difenoconazol, al que atribuye efectos de alteración endocrina y neurotoxicidad. La organización critíca, además, la orientación de la propuesta ómnibus de la Comisión Europea sobre alimentos y piensos, que a su juicio rebajaría la protección sanitaria y ambiental.
La cuestión de fondo, sin embargo, va más allá de una campaña puntual sobre residuos en fruta. La manzana es una de las frutas más consumidas en Europa y PAN Europe recuerda que la producción convencional puede recibir en torno a 30 tratamientos fitosanitarios al año. De ahí que el informe combine la recomendación inmediata de priorizar, cuando sea posible, manzanas ecológicas y pelarlas si no lo son, con una reclamación política más amplia: acelerar la evaluación de la exposición múltiple y endurecer la retirada de las sustancias más problemáticas.