El precio del gasóleo agrícola ha experimentado un aumento de hasta el 40% en apenas una semana, según ha alertado la organización Unión de Agricultores y Ganaderos, que advierte de que esta escalada tendrá un impacto directo en los costes de producción del campo y podría terminar repercutiendo en la cesta de la compra de los consumidores.
Subida “desorbitada” del combustible
De acuerdo con los sondeos realizados por el propio sector, el litro de combustible agrario se sitúa actualmente entre 1,35 y 1,55 euros, superando en muchos casos los 1,45 euros por litro. Mientras que hace siete días, los precios se movían en torno al euro por litro, con variaciones de entre 0,85 y 1,15 euros, dependiendo de la zona, registrándose los valores más elevados en áreas de gran actividad agrícola, como el Bajo Guadalquivir.
Así, teniendo en cuenta estos datos, la organización agraria calcula que el incremento del combustible ronda el 40% respecto a la semana anterior, una subida que califican de “desorbitada” por su rapidez y magnitud.
El encarecimiento del gasóleo tiene una incidencia directa en buena parte de las actividades del campo, desde el uso de maquinaria agrícola hasta el transporte de productos. Numerosas labores dependen de este combustible, por lo que cualquier variación en su precio se traduce en mayores costes para las explotaciones.
Consecuencias directas en la cesta de la compra
“Esto va a provocar una subida muy importante de los costes asociados a la práctica agraria”, han señalado desde la organización, según recoge ‘Europa Press’. Además, ese aumento de los costes de producción terminará trasladándose a los consumidores, y “todo ello repercutirá igualmente, y en última instancia, en la cesta de la compra”, advierten.
La organización también subraya que el problema trasciende al propio sector agrario, ya que puede afectar al conjunto de la cadena alimentaria, desde la producción hasta la distribución. Por ello, han reclamado a las administraciones públicas que adopten medidas para amortiguar el impacto del encarecimiento energético.
“Entendemos que este es un problema no solo del sector y al que las administraciones deben atender lo antes posible”.
Por su parte, los agricultores también han puesto en duda que el aumento de precios responda exclusivamente a factores de mercado. En su opinión, el corto periodo transcurrido desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo no justificaría que el combustible ya esté llegando con precios más elevados.
Por ello, apuntan a la posibilidad de que se estén produciendo prácticas especulativas con el combustible almacenado. “La realidad es una subida indiscriminada y, a día de hoy, sin razón alguna”, sostienen, recordando que en contextos de tensión internacional es habitual que los precios de la energía reaccionen de forma inmediata al alza, mientras que su descenso suele producirse con mucha mayor lentitud. “Ante situaciones de conflicto el precio se dispara inmediatamente y la vuelta a la normalidad tarda demasiado en llegar”, concluyen.